Sistema de Castas en el Virreinato
En el Virreinato del Perú no todos eran iguales ante la ley. El origen familiar decidía el trabajo, los impuestos y la posibilidad de ser autoridad. A esa clasificación por nacimiento se le llamó sistema de castas. No se elegía, se heredaba, y se justificaba con la idea de limpieza de sangre, el prejuicio de que tener solo antepasados españoles daba superioridad.
Al inicio había tres troncos. Los españoles, divididos en peninsulares nacidos en España y criollos nacidos en América, estaban en la cima. Los indios eran los pobladores originarios andinos: libres y protegidos en sus pueblos con sus curacas, pero obligados a pagar tributo y cumplir la mita en las minas. Los negros eran africanos traídos a la fuerza, la mayoría esclavos considerados propiedad de otro.
El mestizaje, la mezcla biológica y cultural entre grupos, creó nuevas castas con nombre propio según la combinación: Español + India = Mestizo, Español + Negra = Mulato, Negro + India = Zambo y Español + Mestiza = Castizo. Cada nombre no era solo una etiqueta, sino una situación legal distinta con derechos y prohibiciones.
Todo se ordenó en una pirámide rígida. Arriba solo los peninsulares podían ser virrey u oidor; luego los criollos dueños de haciendas; en el medio los mestizos artesanos y comerciantes sin tributo; después los indios tributarios; y en la base los esclavos, mulatos y zambos con más prohibiciones. En la vida diaria había cierta movilidad, pero la ley mantuvo la discriminación para conservar el poder español.