Fuentes Históricas
Los historiadores no tienen una máquina del tiempo para ver el pasado. Reconstruyen lo que ocurrió a partir de las huellas que dejó la vida humana, y a esas huellas las llamamos fuentes históricas. Una fuente puede ser un objeto, un texto o un recuerdo, y sin ella no hay historia, solo imaginación.
Las fuentes se clasifican primero por su cercanía al hecho. La fuente primaria es directa y de su época, creada por alguien que vivió el hecho o muy cerca de él, como un quipu inca, una moneda romana o el diario de un soldado. La fuente secundaria es posterior e interpreta a las primarias para explicar el hecho, como un libro escolar o una biografía actual de Túpac Amaru.
El segundo corte es por su forma o soporte. Las fuentes escritas dan datos precisos y fechas, como leyes, crónicas y periódicos. Las fuentes materiales muestran la vida diaria sin palabras, como ceramios, templos y momias. Las fuentes orales guardan la memoria no escrita de un pueblo, como mitos y entrevistas. Las fuentes audiovisuales muestran imagen y sonido modernos, como fotos y videos.
Ninguna fuente se usa sin pasar por la crítica de fuentes. La crítica externa pregunta por fuera si es auténtica, de qué material es y quién la hizo. La crítica interna pregunta por dentro qué dice, si el autor exagera y si coincide con otras fuentes. Como un detective, el buen historiador identifica, clasifica, compara y solo afirma lo que varias pruebas sostienen, usando la primaria como base y las secundarias como apoyo.