Revolución Neolítica: De Buscar a Producir
La Revolución neolítica fue el gran cambio de buscar la comida a producirla. Ocurrió hace unos 10.000 años, cuando los humanos inventaron la agricultura y la ganadería. Gracias a eso pudieron vivir fijos en aldeas y guardar comida de sobra.
Todo empezó cuando terminó la última glaciación y llegó el Holoceno, un clima más cálido y estable. En una zona llamada Creciente Fértil, entre el actual Irak y Siria, aparecieron plantas con semillas grandes como trigo y cebada. Algunos grupos descubrieron que si enterraban semillas salían plantas y empezaron a sembrar trigo, cebada, lentejas y guisantes. Al mismo tiempo dejaron de solo cazar y empezaron a cuidar cabras, ovejas, cerdos y vacas para tener carne, leche, piel y ayuda en el trabajo.
Con campos y animales cerca ya no hacía falta moverse. Nació el sedentarismo: casas de barro y piedra en aldeas como Jericó o Çatalhöyük, donde vivían cientos de personas juntas. Para esta nueva vida crearon nuevas herramientas: piedra pulida para hachas y hoces, cerámica o vasijas de barro cocido para guardar y cocinar, y telares para tejer lino y lana. Lo clave fue el excedente, la comida que sobra y se guarda en almacenes para el invierno.
Con excedente no todos debían buscar comida. Unos cultivaban, otros hacían ollas, cuidaban el templo o mandaban. Aparecieron jefes, reglas, reparto de tierras y diferencias entre ricos y pobres. La población creció muy rápido. Así la Revolución neolítica puso la base de las civilizaciones posteriores.