Mapa Mental de Equidad Económica
La equidad económica busca un reparto justo del dinero, los recursos y las oportunidades para que cada persona viva con dignidad. No significa dar lo mismo a todos, como hace la igualdad, sino dar a cada uno según su necesidad y situación. Como repartir zapatillas por talla y no una sola talla para todo el salón, o dar más cajas al más bajo para que todos puedan ver el partido detrás de la valla.
Existen dos formas de aplicarla. La equidad horizontal trata igual a quienes están en la misma situación, por ejemplo dos trabajadores que ganan lo mismo pagan el mismo impuesto. La equidad vertical trata distinto a quienes están en distinta situación para compensar: quien gana más paga un porcentaje mayor mediante el impuesto progresivo, y el Estado redistribuye esos recursos en escuelas, hospitales o bonos para quienes tienen menos. Para medirlo se usa la tasa, que es Impuesto dividido entre Ingreso.
Además se distingue entre equidad de oportunidades, que garantiza el mismo punto de partida con educación, salud y trabajo de calidad, y equidad de resultados, que asegura un nivel mínimo de llegada con ingreso, vivienda y comida. La mayoría de países busca un punto medio entre ambas. Esto exige equilibrar el intercambio entre equidad y eficiencia, porque buscar más justicia con impuestos altos puede reducir la inversión y la producción. El caso de Pedro, que paga 10%, y Lucía, que paga 20%, muestra un cobro equitativo: aporta más quien más capacidad tiene.