Clasificación según su Estado Físico
Toda la materia que tocas está en uno de tres estados principales: sólido, líquido o gaseoso. La diferencia no está en qué material es, sino en qué tan unidas y libres están sus partículas, esos pedacitos diminutos como átomos o moléculas.
Para clasificar solo debes observar la forma y el volumen V. Los sólidos tienen forma propia y V fijo, los líquidos tienen V fijo pero copian la forma del recipiente, y los gases no tienen ni forma ni V fijos porque ocupan todo el espacio disponible. A esto se suman dos propiedades: la fluidez, si puede escurrirse al verterlo, y la compresibilidad, si se puede apretar para que ocupe menos espacio.
El estado depende de las condiciones, sobre todo de la temperatura T y la presión P. Cuando sube T, aumenta la energía de movimiento Ec y las partículas se separan más. Con más libertad, pasan de vibrar fijas a deslizarse juntas y luego a moverse rápidas y separadas.
Con un método simple de dos preguntas puedes clasificar cualquier muestra: primero ¿tiene forma propia? y después ¿tiene V propio? Si mantiene ambos es sólido, si solo mantiene V es líquido, y si no mantiene ninguno y se comprime fácil es gaseoso.