La ironía y el doble sentido: lo que el texto esconde
A veces las palabras dicen una cosa pero quieren decir otra distinta. Si sabes detectar la ironía y el doble sentido, el texto no te engaña. La clave está en el contexto, que son las pistas que rodean a una palabra o frase y te dicen si debes creer lo literal o buscar otro significado.
La ironía es decir lo contrario de lo que se piensa o se siente, para burlarse, criticar o hacer humor. Tiene dos caras: el sentido literal, lo que dicen las palabras al pie de la letra, y el sentido irónico o real, lo que el autor realmente quiere que entiendas y que casi siempre es lo contrario. Por ejemplo, si Ana saca la peor nota y le dicen Brillante, Ana, no la felicitan, la critican porque le fue muy mal.
El doble sentido es distinto: una palabra o frase tiene dos significados posibles al mismo tiempo y el autor juega con eso a propósito. No siempre es lo contrario como en la ironía. Uno de los significados suele ser serio y el otro gracioso, picante o crítico. Por ejemplo, tiene una banca muy cómoda juega con banca como asiento o como puesto político donde no se trabaja mucho. Tú debes elegir el correcto según el contexto.
Para resolverlo en un examen, lee primero lo literal y pregúntate si tiene sentido. Después busca el choque con el contexto: si lo literal choca con la realidad, invierte el significado porque es ironía. Así, cuando Luis reprueba por no estudiar y llama a ver series toda la noche una estrategia genial, entiendes que fue una pésima idea y se autocritica con humor. Si hay una palabra con dos lecturas, elige la que encaja porque es doble sentido.