Movimientos de la Tierra: rotación y traslación
La Tierra se mueve sin parar de dos formas principales. Como un trompo que gira sobre su punta mientras camina en círculo alrededor de una lámpara, la Tierra gira sobre sí misma cada día y viaja alrededor del Sol cada año. El giro es la rotación y el viaje es la traslación.
La rotación es el giro diario alrededor del eje terrestre, la línea imaginaria que cruza la Tierra de polo a polo. Dura 24 horas, que es el día solar, y 23 h 56 min 4 s respecto a las estrellas, que es el día sideral. Gira de oeste a este a 15 grados por hora, por eso el Sol parece salir por el este. Sus consecuencias son la sucesión del día y la noche, las horas del mundo, el efecto Coriolis que desvía vientos y mares, y la forma achatada con el ecuador hinchado.
La traslación es el viaje anual alrededor del Sol por un camino casi circular llamado órbita, cuyo plano se llama eclíptica. Dura 365 días 5 h 48 min 45 s, que es el año trópico. La clave de todo no es la distancia al Sol, sino la inclinación del eje de 23.5 grados respecto a la vertical. Esa inclinación se mantiene apuntando al mismo lado mientras la Tierra viaja, por eso un hemisferio recibe rayos directos mientras el otro recibe rayos inclinados.
Por la inclinación se producen las cuatro estaciones, opuestas en cada hemisferio, y la distinta duración del día. En junio el norte se inclina al Sol y es verano al norte e invierno al sur. En diciembre pasa lo contrario. En marzo y septiembre ningún hemisferio se inclina y el reparto es parejo. Así aparecen los equinoccios del 21 de marzo y 23 de septiembre con día y noche iguales, y los solsticios del 21 de junio y 21 de diciembre con Sol más alto o más bajo. Del mismo giro sale la regla de 1 hora cada 15 grados de longitud y del sobrante anual sale el año bisiesto con febrero de 29 días cada 4 años.