Mapa mental del presupuesto público
El presupuesto público es el plan anual del Estado sobre cuánto dinero espera recibir y en qué lo va a gastar. Funciona como tu presupuesto mensual: si recibes 100 monedas y decides repartirlas entre comida, ahorro y salidas, estás presupuestando. La diferencia es que el presupuesto del Estado es oficial porque lo aprueba el Congreso y obligatorio porque el gobierno debe cumplirlo.
Tiene siempre dos columnas que deben mirarse juntas. Los ingresos (I) son todo lo que entra, sobre todo impuestos como el impuesto a las ventas o a la renta, más tasas por trámites y ganancias de empresas estatales. Los gastos (G) son todo lo que sale para cumplir sus funciones: el gasto corriente sostiene el día a día con sueldos, medicinas, escuelas y hospitales, mientras el gasto de inversión construye futuro con colegios, puentes y carreteras.
La relación entre ambos se resume en la fórmula RP = I - G, donde RP es el resultado presupuestario. Primero se suma el total de ingresos, luego el total de gastos y después se restan. El signo del resultado pone nombre al año: si I = G hay equilibrio con RP = 0; si I > G hay superávit con RP > 0; si G > I hay déficit con RP < 0.
El superávit permite ahorrar o pagar deudas viejas. El déficit obliga a pedir prestado y ese préstamo acumulado forma la deuda pública. Un déficit no siempre es malo: endeudarse para un hospital que durará 30 años puede tener sentido, pero hacerlo para gastos diarios es peligroso. Por ejemplo, si un país recibe 100 millones y gasta 110 millones, su RP es -10, tiene un déficit de 10 millones que deberá financiar con deuda.