El Estado peruano según la Constitución
El Estado es la organización política y jurídica que ordena y dirige al Perú según la Constitución. Se resume en la fórmula Estado = Población + Territorio + Poder. La población son las personas que viven en el país, el territorio es el suelo, subsuelo, mar y aire donde mandan las leyes, y el poder político y soberano es la capacidad de decidir y hacer cumplir las decisiones sin que nadie de fuera nos gobierne y sin que nadie esté por encima de la Constitución.
Según el artículo 43 de la Constitución de 1993, el Perú es una república democrática, social, independiente y soberana. República significa que el jefe del Estado es un presidente elegido por tiempo limitado y no un rey. Democrática significa que el poder nace del pueblo y se respetan el voto y los derechos. Social significa que el Estado busca justicia, salud y educación para todos. Independiente y soberana significa que solo los peruanos deciden y ningún otro país impone leyes.
El mismo artículo 43 define la forma del Estado y del gobierno. El Estado es uno e indivisible, no se puede romper en varios países. El gobierno es unitario, representativo y descentralizado. Unitario es que hay un solo centro político nacional y una sola Constitución, a diferencia de un Estado federal. Representativo es que elegimos representantes como presidente, congresistas y alcaldes. Descentralizado es que el poder se reparte en regiones, provincias y distritos mediante gobiernos regionales y municipalidades. Además, el poder se divide en Legislativo, Ejecutivo y Judicial para evitar abusos.
El Estado existe para protegerte y ayudarte a vivir mejor. El artículo 44 le ordena cinco deberes: defender la soberanía, garantizar los derechos humanos, proteger a la población de amenazas, promover el bienestar general con justicia y desarrollo equilibrado, y cuidar las fronteras e impulsar la integración latinoamericana. Los artículos 45 y 46 aclaran que todo el poder emana del pueblo, se ejerce con límites y responsabilidades, nadie puede usurparlo y nadie debe obedecer a un usurpador, pues el pueblo tiene derecho a la insurgencia para recuperar la democracia.