Trópicos y círculos polares
La Tierra gira como un trompo un poco ladeado frente al Sol. Esa inclinación de unos 23,5° hace que la luz no llegue igual a toda la Tierra, como una naranja chueca frente a una linterna. Por eso el Sol no cae siempre directo sobre el mismo lugar, sino que se mueve al norte y al sur durante el año.
Los trópicos marcan hasta dónde puede llegar el Sol justo vertical sobre tu cabeza. El Trópico de Cáncer a 23,5° N lo recibe el 21 de junio y el Trópico de Capricornio a 23,5° S lo recibe el 21 de diciembre. Solo entre esos dos paralelos existe el Sol cenital, sin sombra al mediodía, y por eso ahí está la zona tropical, cálida y con Sol alto todo el año.
Los círculos polares marcan desde dónde el Sol deja de salir o de esconderse. El Círculo Polar Ártico a 66,5° N y el Antártico a 66,5° S nacen del complemento hasta el polo con la fórmula 66,5° = 90° - 23,5°. Desde ellos hacia los polos hay al menos un día polar de 24 horas de luz y una noche polar de 24 horas de oscuridad, que duran meses si avanzas al polo. Más allá están las zonas polares frías.
En corto: los trópicos responden a ¿hasta dónde llega el Sol fuerte y vertical? Los círculos polares responden a ¿desde dónde el Sol deja de salir o de esconderse? Entender esas cuatro líneas es entender las estaciones, el calor tropical y las noches polares.