Proceso de hominización
La hominización es el proceso que convirtió a unos primates africanos en los seres humanos actuales. No ocurrió de golpe, sino que duró más de 5 millones de años, con cambios lentos en el cuerpo y en la conducta que se heredaron de padres a hijos.
Todo empezó hace entre 7 y 5 millones de años, cuando África se volvió más seca. El bosque se redujo y creció la sabana, una llanura de pasto con pocos árboles. Para vivir allí hubo que bajar del árbol y caminar largas distancias. Así apareció el bipedismo, caminar habitualmente en dos pies, que dejó las manos libres para cargar a la cría, llevar comida y usar palos y piedras, y permitió ver lejos para detectar peligro.
Cuerpo y cultura avanzaron juntos y se empujaron entre sí. En el cuerpo se adaptaron cadera, columna y pie para caminar, apareció el pulgar oponible para el agarre fino, creció la capacidad craneana medida en cm3 para aprender y recordar, y se achicaron cara y dientes. En la cultura surgió la industria lítica de piedra golpeada, el control del fuego para dar calor y cocinar, el lenguaje articulado para cazar en grupo y los entierros, adornos y arte como pensamiento simbólico.
Las 5 paradas principales son Australopithecus, Homo habilis, Homo erectus, Neandertal y Homo sapiens. No forman una fila perfecta, sino ramas como primos que a veces vivieron al mismo tiempo. Solo Homo sapiens sigue vivo, gracias a su cerebro complejo, su cooperación y su cultura.