Mapa mental: Política europea del siglo XVI
En el siglo XVI Europa ya no es un conjunto de reinos pequeños y débiles. Surgen pocas potencias muy fuertes con reyes que concentran el poder, crean ejércitos propios, cobran impuestos fijos e imponen leyes para todos. A esto lo llamamos Estado moderno. Cuatro protagonistas compiten por la hegemonía, es decir, por ser el número uno que manda sobre los demás: la Monarquía Hispánica de los Habsburgo, Francia de los Valois, el Imperio otomano e Inglaterra.
La primera gran pelea es entre España y Francia por Italia. Italia era rica pero estaba dividida en ciudades pequeñas. Francia la invade desde 1494 y España, que ya posee Nápoles y Sicilia, responde. Son las Guerras Italianas. Carlos V derrota a Francisco I en Pavía en 1525 y lo hace prisionero. Francia incluso se alía con los otomanos musulmanes para no perder, lo que muestra que la política manda más que la religión. Todo termina con la Paz de Cateau-Cambrésis en 1559: España gana y se queda con Milán, Nápoles y Sicilia.
La segunda pelea la provoca la Reforma protestante iniciada por Lutero en 1517. No es solo un cambio de fe, es política: si un príncipe alemán se hace protestante, ya no obedece al emperador católico. Muchos príncipes lo hacen para tener más poder. Carlos V tiene que luchar a la vez contra Francia, los otomanos y los protestantes. Cansado, firma la Paz de Augsburgo en 1555, que permite que cada príncipe elija la religión de su territorio. Alemania queda dividida. En 1556 Carlos V abdica y reparte su imperio: España, Italia, Países Bajos y América para su hijo Felipe II, y Alemania y Austria para su hermano Fernando.
En la segunda mitad del siglo Felipe II intenta ser el jefe total con el imperio más grande, incluida Portugal desde 1580. Choca con tres problemas: los otomanos, frenados en Lepanto en 1571; la rebelión de los Países Bajos, ricos y protestantes; y la rivalidad con Francia e Inglaterra. Envía la Armada Invencible en 1588 para invadir Inglaterra, pero las tormentas y los barcos ingleses más rápidos la destruyen. El siglo se cierra con equilibrio: Inglaterra no es conquistada, Holanda sigue en rebelión y Francia logra la paz con el Edicto de Nantes en 1598, que da tolerancia a los protestantes.