CIDH: Defensora de los Derechos en América
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es el órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) encargado de promover y proteger los derechos humanos en el continente americano. Funciona como una instancia de última puerta: no reemplaza a los jueces nacionales, sino que actúa cuando la justicia de un país ya falló o no escuchó a la víctima.
Se creó en 1959 y funciona desde 1960, con sede en Washington D. C. Su trabajo se basa en la Declaración Americana de 1948 y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos de 1969, también llamada Pacto de San José. Está integrada por siete comisionadas y comisionados independientes, elegidos por la Asamblea de la OEA por cuatro años con una sola reelección, que vigilan a todos los Estados miembros de la OEA.
Sus tres tareas son promover derechos con informes y estudios, proteger casos concretos mediante peticiones y prevenir daños urgentes con medidas cautelares. Además realiza visitas in loco, publica informes de país y puede llevar casos graves a la Corte Interamericana.
Para llegar a la CIDH hay que agotar primero la justicia nacional y presentar la petición en seis meses. Luego la Comisión revisa la admisibilidad, estudia el fondo, emite un informe con recomendaciones y, si el Estado no cumple, envía el caso a la Corte Interamericana en San José, que sí dicta sentencias obligatorias.