Mapa del Conocimiento
Conocer no es opinar ni adivinar. Conocer es tener en tu mente una idea que corresponde con la realidad y que puedes explicar por qué es cierta. Es como tener un mapa actualizado de una ciudad nueva: no adivinas el camino, sabes leerlo y puedes enseñar la ruta a otra persona.
Todo acto de conocer tiene dos polos unidos por un puente. El sujeto es quien conoce, como tú estudiando; el objeto es lo conocido, como el sistema solar o el ciclo del agua; y la representación es la imagen o idea que queda en tu mente y conecta a ambos.
Para decir yo sé algo, tu idea debe cumplir tres condiciones a la vez, resumidas en K = B + V + J. Primero, creencia: debes creerlo de verdad; segundo, verdad: debe coincidir con la realidad; tercero, justificación: debes tener buenas razones o pruebas para responder cómo lo sabes.
No todo saber se obtiene igual. El conocimiento sensible viene de los sentidos, el racional de pensar y probar, y el testimonial de aprender de alguien confiable. Sin pruebas suficientes solo hay doxa u opinión; con pruebas y método hay episteme o ciencia. Por eso, para saber si sabes algo pregúntate: ¿lo creo, es verdad y cómo lo puedo probar?, como Valeria que sabe que la biblioteca está cerrada porque lo cree, es verdad y lo vio en el aviso oficial.