Formación de los Estados modernos
Entre 1450 y 1550 Europa pasó de tener cientos de señoríos casi independientes a tener pocos reinos grandes y unidos. Ese cambio es el nacimiento del Estado moderno: un solo rey, un solo territorio y una sola ley para todos.
En la Edad Media el poder estaba repartido. El rey era débil y cada señor feudal gobernaba su feudo como un mini-rey, con su propio ejército de caballeros, sus impuestos y monedas, y sus leyes y jueces. El rey pedía ayuda pero no podía obligar, lo que provocó división y guerras constantes.
El Estado moderno centralizó ese poder. Es una organización política con territorio con fronteras, población y gobierno central, y tiene cuatro rasgos nuevos: centralización en el rey, soberanía como autoridad máxima, burocracia de funcionarios pagados, y ejército permanente pagado con impuestos fijos. Nació justo en 1450-1550 por cuatro causas juntas: la crisis por peste, hambre y la Guerra de los Cien Años, las armas de fuego que solo el rey podía pagar, el apoyo con dinero de la burguesía comerciante y las nuevas ideas como El Príncipe de Maquiavelo.
Los reyes lo construyeron uniendo territorios por matrimonio o guerra, creando funcionarios y embajadores permanentes, controlando a la Iglesia de su país y fijando capital, bandera y lengua oficial para crear identidad. A este primer modelo se le llama monarquía autoritaria. El ejemplo más claro es la España de los Reyes Católicos, junto a Francia con Luis XI, Inglaterra con Enrique VII y Rusia con Iván III.