Revolución Francesa: Del Rey Absoluto al Ciudadano
La Revolución Francesa fue la rebelión del pueblo francés contra su rey en 1789. Acabó con el poder absoluto del rey y creó la idea de que todos somos ciudadanos con derechos iguales.
Antes de 1789, Francia vivía bajo absolutismo: Luis XVI tenía todo el poder sin límites. La sociedad estaba dividida en tres estados. El Primer Estado (clero) y el Segundo Estado (nobles) eran el 2% privilegiado que casi no pagaba impuestos. El Tercer Estado (burgueses, artesanos y campesinos) era el 98% que pagaba todo y no opinaba.
Todo explotó por tres causas juntas: hambre y bancarrota por malas cosechas, pan carísimo, guerras y lujos de palacio; las ideas nuevas de la Ilustración que decían que nadie nace para obedecer; y la chispa política cuando Luis XVI llamó a los Estados Generales en 1789 para pedir más impuestos y negó el voto por persona.
La revolución pasó por cuatro etapas: la rebelión popular con la Toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, los derechos en papel con la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la Asamblea Nacional, la República sin rey y el Terror de Robespierre, y el final con caos y el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte en 1799.