Feudalismo: vivir bajo un señor
El feudalismo fue el sistema político, económico y social que organizó Europa occidental en la Edad Media, con su mayor fuerza entre 900 y 1300. Nació porque el rey ya no podía proteger a la población de los ataques, así que las personas aceptaban que un hombre poderoso les diera tierra y defensa a cambio de trabajo y lealtad. En esencia, se cambiaba libertad por protección.
En política, el poder se fragmentó: no mandaba el rey, mandaba cada señor en su feudo. La relación clave era el vasallaje, un pacto personal donde el señor entregaba un feudo y el vasallo juraba fidelidad en la ceremonia del homenaje y ofrecía ayuda militar y consejo. Así se formaba una cadena donde un mismo noble podía ser señor de unos y vasallo de otro.
En economía, todo salía de la tierra. El feudo se dividía en reserva señorial, trabajada gratis solo para el señor, y mansos, pequeños lotes prestados a los siervos. El siervo pagaba censo en cosecha, corvea en trabajo gratuito y diezmo a la Iglesia, dentro de una economía cerrada que producía casi todo en el feudo.
En sociedad, nadie podía cambiar de grupo. Había tres estamentos cerrados: la nobleza que pelea y manda, el clero que reza, enseña y cobra el diezmo, y los campesinos que trabajan la tierra. El siervo, como Pierre en 1100, estaba atado a la tierra por nacimiento, sin libertad para irse, pero con casa y familia, por lo que no era esclavo ni hombre libre.