Clasificación de los Enlaces Químicos
Los átomos no viven solos, se unen para estar más estables mediante el enlace químico, que es la unión que los mantiene juntos. Se forma con los electrones de valencia, los del último nivel y más externos. Según qué hacen con ellos, surgen tres comportamientos: regalarlos, compartirlos o ponerlos en un fondo común.
El enlace iónico transfiere electrones de un metal a un no metal, como en el NaCl. El metal pierde electrones y queda como catión positivo, el no metal los gana y queda como anión negativo, y ambos se atraen con fuerza. Forman redes duras de punto de fusión alto que solo conducen la electricidad fundidos o disueltos.
El enlace covalente comparte electrones entre no metales para lograr el octeto, tener 8 electrones externos. Puede ser no polar si comparten por igual entre átomos iguales como H2 y O2, polar si uno tira más fuerte por su electronegatividad como el O en H2O, o coordinado si solo uno aporta la pareja como el N en NH4+.
El enlace metálico crea un mar de electrones libres solo entre metales como Fe, Cu o Mg, donde los iones positivos flotan en la nube común. Esto explica que conduzcan la electricidad, se doblen sin romperse y brillen. Para predecir el tipo se usa la diferencia de electronegatividad Δχ = |χA - χB|: si es mayor a 1.7 es iónico, si está entre 0.4 y 1.7 es covalente polar, y si es menor o igual a 0.4 es covalente no polar.