Ley de Lenz: la oposición al cambio
La Ley de Lenz explica hacia dónde circula la corriente inducida cuando cambia el flujo magnético que atraviesa una espira. Su idea central es simple: la corriente inducida siempre se opone al cambio que la creó. Si el magnetismo externo aumenta, la espira crea un magnetismo en contra; si disminuye, crea uno a favor para compensarlo.
Para entenderla se necesitan cuatro conceptos mínimos: el campo magnético B como influencia invisible del imán, la espira o bobina como anillo conductor, el flujo magnético Phi_B como cantidad de campo que atraviesa la espira, y la corriente inducida I_ind que solo aparece cuando ese flujo cambia. El flujo depende de tres factores según Phi_B = B por A por coseno de theta, donde B es la intensidad, A el área y theta el ángulo con la perpendicular.
La Ley de Lenz no dice cuánto se induce, solo dice hacia dónde. La cantidad la da Faraday y el signo menos es Lenz en la fórmula E = -dPhi_B/dt, donde E es la fuerza electromotriz o impulso de los electrones y dPhi_B/dt es la rapidez del cambio. Ese menos representa la oposición y garantiza que no se cree energía de la nada, cumpliendo la conservación de la energía.
Su aplicación sigue siempre 3 pasos: primero preguntar si el flujo aumenta o disminuye, segundo decidir el campo inducido B_ind de la espira, y tercero usar la regla de la mano derecha para hallar el sentido de I_ind. El caso típico es un polo norte que se acerca a una espira, que genera corriente antihoraria vista desde el imán, y al alejarse genera lo contrario.