Imanes Naturales
Los imanes naturales son piedras magnéticas creadas por la naturaleza que atraen al hierro por sí solas, sin pilas ni fabricación. El ejemplo más famoso es la magnetita, un mineral oscuro formado por hierro y oxígeno con fórmula Fe3O4, conocida desde la antigüedad como piedra imán.
Se forman cuando se enfría el magma rico en hierro y el campo magnético de la Tierra orienta su interior. Ese orden queda fijado y la piedra conserva su magnetismo de forma permanente en condiciones normales.
Su fuerza se explica por los dominios magnéticos, pequeños grupos microscópicos donde los átomos apuntan en la misma dirección como mini-imanes. En el hierro normal están en desorden y se cancelan, pero en la magnetita apuntan mayoritariamente igual y se suman, como un estadio donde todos miran al mismo lado.
Todo imán natural tiene polo norte N y polo sur S inseparables, rodeados por un campo magnético visible con limaduras de hierro. Solo atrae con fuerza a hierro, níquel, cobalto y acero, no a madera, plástico, vidrio, papel, cobre, aluminio u oro. Sus polos se pueden localizar con limaduras y distinguir con una brújula.