Virus como entidad acelular supramolecular
Un virus no es una célula pequeña, sino un paquete de instrucciones sin fábrica propia. Por eso se define como entidad acelular: no tiene citoplasma, ni ribosomas, ni metabolismo propio para producir energía, y no puede dividirse solo para reproducirse.
Pertenece al nivel supramolecular de organización biológica, justo entre el nivel molecular y el nivel celular. No es una sopa de moléculas sueltas, sino un ensamblaje ordenado de macromoléculas —ácido nucleico más proteínas— con forma y estructura fijas, pero sin llegar a ser una célula.
Todos los virus tienen ácido nucleico, que puede ser ADN o ARN pero nunca los dos en el mismo virión, y una cápside de proteínas formada por capsómeros que lo protege. Algunos suman una envoltura lipídica robada de la célula anterior y espículas que funcionan como llavecitas para pegarse a la célula.
Fuera de la célula el virus es un virión inerte, como un USB sin computadora, y mide solo entre 20 nm y 300 nm, por lo que solo se ve con microscopio electrónico. Dentro de la célula se comporta como parásito intracelular obligado: usa los ribosomas y la energía ajena para copiarse, a diferencia de la bacteria más pequeña, que sí tiene ADN y ARN, ribosomas y metabolismo propio.