Estructura del Estado peruano
El Estado peruano es la forma en que el país se organiza para vivir en orden. Tiene tres elementos: población, que son las personas, territorio, que es el espacio donde viven, y poder político, que es la capacidad de mandar y hacer cumplir reglas. Su norma máxima es la Constitución de 1993, que define al Perú como república democrática, social, independiente y soberana, unitaria y descentralizada. Es como una casa grande con tareas repartidas donde nadie concentra todo el poder.
Para evitar abusos, el poder se divide según el principio de separación y equilibrio de poderes. El Poder Legislativo, ejercido por el Congreso, crea las leyes, fiscaliza y representa. El Poder Ejecutivo, dirigido por el Presidente como Jefe de Estado y de Gobierno, gobierna día a día y ejecuta las leyes. El Poder Judicial, formado por jueces, juzgados, Cortes Superiores y Corte Suprema, resuelve conflictos aplicando la ley de forma independiente.
Además existen los organismos constitucionales autónomos, que son árbitros que no dependen de ningún poder. El Tribunal Constitucional cuida la Constitución, el Ministerio Público persigue el delito, la Defensoría protege derechos, la Contraloría vigila el dinero público, el sistema electoral con JNE, ONPE y RENIEC organiza elecciones, la Junta Nacional de Justicia nombra jueces y fiscales, y el Banco Central cuida la moneda.
Aunque el Perú es unitario, un solo Estado, es descentralizado y gobierna en tres niveles para llegar a más de 34 millones de habitantes. El gobierno nacional decide para todo el país, los 25 gobiernos regionales con su gobernador construyen obras regionales como hospitales, y las municipalidades provinciales y distritales con alcalde y regidores atienden lo local como arreglar pistas. Por eso el Presidente no puede crear un impuesto solo: debe proponerlo al Congreso, que lo aprueba por ley, y recién el Ejecutivo lo ejecuta.