Clasificación de los Valores
Los valores no están revueltos. Se pueden ordenar en grupos según lo que buscan, desde lo más útil hasta lo más profundo. Un valor es todo lo que sentimos como bueno y deseable y por eso nos mueve a actuar. Clasificar es poner cada valor en su cajón según para qué sirve, como haces con las carpetas de tu celular.
Para ordenarlos usamos tres criterios simples: el ámbito o tipo, que es la parte de la vida a la que responde; la polaridad, que significa que todo valor tiene un polo positivo y uno negativo; y la jerarquía, que es el orden de importancia de menor a mayor.
En preuniversitario se usa una tabla de siete tipos clave: económicos o útiles, vitales, intelectuales, estéticos, éticos o morales, sociales y religiosos o trascendentes. Cada uno busca algo distinto: lo útil, la salud, la verdad, la belleza, lo bueno, la convivencia y lo sagrado. Y cada valor tiene su contrario o antivalor, como verdad y mentira o justicia e injusticia.
Según Max Scheler, de menor a mayor: lo útil, lo vital, lo intelectual, lo estético, lo ético y lo religioso. Los valores de abajo sostienen a los de arriba. Por eso en un conflicto el valor superior manda: sacrificar la honestidad por una nota es poner lo bajo por encima de lo alto.