Vanguardismo de César Vallejo
El vanguardismo de César Vallejo es romper las reglas de la poesía porque el lenguaje normal no alcanza para hablar del dolor, la cárcel y la orfandad. No rompe por juego como los vanguardistas europeos, sino por necesidad ética y humana. Su poesía tiembla como dedos que lloran al escribir.
Su centro es Trilce, publicado en 1922. Su fórmula es dolor + ruptura = Trilce. Vallejo estuvo preso en Trujillo en 1920 y ese encierro real convierte al libro en el corazón de su vanguardia: rompe sintaxis, ortografía y lógica para mostrar que el mundo está roto.
Sus marcas son un español roto, inventado y profundamente humano. Usa frases incompletas, puntos y comas raros, espacios en blanco y números. Crea neologismos como trilce o taciditurna para decir lo que no tiene nombre. Es hermético, o sea cerrado y difícil, porque el dolor es confuso y obliga a sentir antes de entender. Mezcla voces cultas, infantiles, callejeras, científicas y del hogar andino.
Su tema es el dolor humano y el absurdo, entendido como una vida sin lógica ni justicia. Habla de la madre muerta, la prisión, el hambre y la muerte. En Trilce I, la bulla que no deja testar expresa ruido de cárcel y angustia. Con el tiempo evoluciona de una vanguardia difícil y personal a una poesía solidaria en Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, pasando del yo al nosotros.