Revolución rusa: del zarismo a la URSS
En 1917 Rusia dejó de ser un imperio gobernado por un zar y se convirtió en el primer país comunista del mundo. En un solo año hubo dos revoluciones: en febrero cayó Nicolás II y en octubre los bolcheviques de Lenin tomaron el poder.
Antes de 1917 Rusia era un imperio atrasado y desigual. El zar tenía poder absoluto, la Duma creada en 1905 casi no decidía nada, no había libertad de prensa ni de partidos, la mayoría eran campesinos pobres sin tierra y los obreros trabajaban hasta 12 horas en ciudades como Petrogrado.
La revolución se explica como una olla a presión: el fuego eran la guerra y el hambre, y la válvula bloqueada era el zar que no daba libertades. Las cuatro causas fueron la miseria social, el sistema político cerrado, las derrotas en la Primera Guerra Mundial desde 1914 y la difusión del marxismo dividido entre bolcheviques radicales y mencheviques moderados.
En febrero el pueblo protestó por falta de pan, los soldados se unieron y el zar abdicó. Quedó un doble poder entre el Gobierno Provisional de Kérenski y el Soviet de Petrogrado. Como no se dio paz ni tierra, Lenin volvió con sus Tesis de Abril, los bolcheviques tomaron el Palacio de Invierno en octubre, decretaron paz y tierra, ganaron la Guerra Civil entre rojos y blancos y fundaron la URSS en 1922.