Tipos de Memoria: Los Tres Almacenes
Tu memoria no es una sola caja. Son tres almacenes que se pasan la información: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Si entiendes cómo funciona cada uno, puedes estudiar y recordar mucho mejor.
Piensa en una oficina pequeña. La cámara de seguridad graba todo por un segundo pero borra casi todo: esa es la memoria sensorial. La mesa de trabajo es chica y solo puedes usar pocas cosas a la vez: esa es la memoria a corto plazo o memoria operativa. La biblioteca del fondo es gigante y guarda lo importante por años: esa es la memoria a largo plazo.
La memoria sensorial es el registro súper breve de los sentidos. Dura menos de un segundo en la vista, llamada memoria icónica, y unos 3 segundos en el oído, llamada memoria ecoica. Guarda mucho pero casi todo se borra y solo pasa a la siguiente etapa lo que llama tu atención. La memoria a corto plazo es donde piensas y manipulas información ahora mismo. Dura unos 20 segundos si no la repites, tiene capacidad pequeña de unos 7 más o menos 2 elementos, o sea entre 5 y 9 cosas, y se borra fácil con distracciones. El truco clave es agrupar la información.
La memoria a largo plazo es el almacén permanente. Dura días, años o toda la vida y su capacidad es casi ilimitada. Se divide en memoria explícita o declarativa, que es lo que puedes contar con palabras, y memoria implícita, que es lo que haces sin pensar. La explícita incluye la memoria semántica de datos generales como qué es fotosíntesis, y la memoria episódica de vivencias personales como tus 15 años. La implícita incluye la memoria procedimental de habilidades automáticas como montar bicicleta. Repetir, agrupar, conectar con tu vida y repasar espaciado pasan la información de una memoria a la otra.