Conspiraciones en el Virreinato del Perú (1805-1813)
Entre 1805 y 1813, grupos de criollos planearon en secreto sacar a los españoles del poder en el Perú. Fueron descubiertos antes de poder pelear a gran escala, por eso los llamamos conspiraciones y no rebeliones. Ocurrieron en Cuzco, Lima y Tacna y fueron reprimidas por el virrey Abascal.
Los criollos conspiraron por cuatro motivos encadenados. Primero, el enojo por la desigualdad: tenían riqueza y pagaban impuestos, pero solo los peninsulares ocupaban los mejores cargos. Segundo, las ideas de la Ilustración que decían que todos son libres e iguales y que el poder viene del pueblo, difundidas en libros escondidos y el Mercurio Peruano. Tercero, los ejemplos de afuera: Estados Unidos en 1776, Francia en 1789 y Túpac Amaru II en 1780. Cuarto, la gran oportunidad de 1808, cuando Napoleón invadió España y apresó a Fernando VII, lo que permitió hablar de Juntas de Gobierno.
Las tres conspiraciones principales fueron la de Aguilar y Ubalde en Cuzco en 1805, la de Ansotegui y Figueroa en Lima en 1810 y la de Paillardelle en Tacna en 1813. Todas buscaron una Junta sin españoles con apoyo de criollos, mestizos e indios, y todas fracasaron por denuncias. La más importante fue la de 1805 porque unió la lucha andina de 1780 con las ideas modernas de libertad, abolición del tributo y de la esclavitud. Aunque fracasaron, prepararon las rebeliones de Zela en 1811, Huánuco en 1812 y Cuzco en 1814, y el camino a la independencia de 1821.