Relaciones entre Conjuntos
Los conjuntos se pueden comparar entre sí como si fueran mochilas. Cada conjunto es una mochila bien definida y cada elemento es un objeto dentro de ella, como un lápiz o un cuaderno. Comparar mochilas es fácil: una puede caber dentro de otra, pueden tener exactamente lo mismo o pueden no compartir ningún útil. Eso mismo pasa con los conjuntos.
La primera distinción fundamental es entre pertenencia e inclusión. La pertenencia relaciona un elemento con un conjunto y se escribe x ∈ A, mientras que la inclusión relaciona un conjunto con otro conjunto y se escribe A ⊆ B, lo que significa que todo elemento de A también está en B. De aquí nacen las ideas de subconjunto y superconjunto: si A ⊆ B, A es subconjunto o parte de B, y B es superconjunto de A. Todo conjunto está incluido en sí mismo y el conjunto vacío está incluido en todos. Cuando A está dentro de B pero B tiene al menos un elemento extra, hablamos de subconjunto propio.
Otras relaciones clave son la igualdad, la comparabilidad y la disjunción. Dos conjuntos son iguales si tienen exactamente los mismos elementos, sin importar el orden ni la repetición, lo que ocurre solo si A ⊆ B y B ⊆ A a la vez. Dos conjuntos son comparables si uno está incluido en el otro, y son no comparables si ninguno incluye al otro. Finalmente, dos conjuntos son disjuntos si no tienen ningún elemento en común, es decir, si su intersección es vacía.
Con un solo ejemplo se pueden ver todas las relaciones: si A = {2,4}, B = {1,2,3,4,5}, C = {4,2} y D = {6,7}, entonces A está propiamente incluido en B, A es igual a C, y A es disjunto con D. Dominar estas comparaciones permite nombrar con precisión cualquier relación entre conjuntos.