Cognitivismo: Procesa, Comprende y Aprende
El cognitivismo es una corriente de la psicología que explica la conducta a partir de los procesos mentales. Un proceso mental es una actividad interna que no se ve directamente: atender, percibir, recordar, pensar o decidir. Su idea central es que tu cerebro no reacciona en automático, sino que piensa, interpreta y decide antes de actuar.
Su fórmula básica es E → P → R, donde E es el Estímulo (lo que pasa), P es el Procesamiento mental (cómo lo interpretas) y R es la Respuesta (lo que haces). A diferencia del conductismo, que solo miraba E y R, el cognitivismo dice que P es lo más importante. Para entenderlo, imagina tu mente como un celular: la percepción es la cámara que capta, la atención es el filtro que elige qué guardar, la memoria es la carpeta que organiza, y el pensamiento es la edición para comprender y decidir.
El cognitivismo se sostiene en tres pilares. Primero, la persona es activa, no pasiva: no memoriza como loro, sino que construye el conocimiento conectando lo nuevo con sus esquemas, que son paquetes de ideas que ya tiene, como saber que un perro ladra y tiene cuatro patas. Segundo, aprender es organizar información mediante el procesamiento: atender, percibir, guardar en la memoria y usar el lenguaje y el pensamiento para resolver problemas. Tercero, el significado manda: la misma situación genera respuestas distintas según cómo cada persona la interprete.
Esto se ve en el ejemplo de Pedro, que debe aprender 10 palabras en inglés. Primero presta atención selectiva apagando el celular, luego organiza en grupos con significado, después codifica con imágenes raras y visuales, y finalmente recupera practicando de memoria. Gracias a autores como Jean Piaget, Edward Tolman y Ulric Neisser, la escuela cambió: ya no pide solo repetir, sino comprender, conectar ideas y resolver problemas.