Organización Política del Virreinato
El Virreinato del Perú fue la forma en que España gobernó sus territorios en Sudamérica por casi 300 años. Ante un territorio enorme y rico imposible de gobernar desde Madrid, el rey Carlos I creó en 1542, con las Leyes Nuevas, el Virreinato del Perú con capital en Lima, la Ciudad de los Reyes. Al inicio abarcó casi toda Sudamérica, menos Brasil y Venezuela.
El sistema funcionaba como una empresa con casa matriz y sucursal. La casa matriz estaba en España, donde el rey tenía poder absoluto y era asesorado por el Consejo de Indias, que hacía las leyes para América, y por la Casa de Contratación en Sevilla, que controlaba el comercio y los viajes. El dueño no podía viajar, así que delegaba su poder en cadena.
En América, el virrey era el alter ego del rey, es decir, su otro yo. Gobernaba, dictaba ordenanzas, era Capitán General del ejército, presidía la Audiencia y era Vicepatrono de la Iglesia. La Audiencia de Lima, creada en 1543, era el tribunal superior formado por oidores: impartía justicia, era instancia de apelación y vigilaba al virrey, pudiendo informar al rey y gobernar interinamente.
En provincias y ciudades el poder se aplicaba mediante corregidores y, desde 1784, intendentes por las Reformas Borbónicas, que cobraban el tributo indígena y gobernaban; cabildos que eran municipios solo para ciudades españolas; y curacas o caciques, jefes indígenas mantenidos como puente para recoger el tributo y organizar la mita.