Mapa Mental de la Contrarreforma Católica
La Contrarreforma católica fue la respuesta de la Iglesia católica a la Reforma protestante iniciada por Martín Lutero en 1517. Si la Reforma decía que la salvación era solo por la fe y que la Biblia era la única autoridad, la Iglesia vio cómo hacia 1540 media Europa se hacía protestante y perdía fieles, tierras y poder. Por eso, entre 1545 y 1648 aproximadamente, lanzó un contraataque con dos metas: corregirse por dentro y recuperar almas por fuera.
El corazón de ese esfuerzo fue el Concilio de Trento, reunido en tres etapas entre 1545 y 1563. Allí la Iglesia tomó dos decisiones grandes. Primero, no ceder en lo esencial y reafirmar sus dogmas: la salvación necesita fe y buenas obras, tienen autoridad la Biblia y la tradición, y son válidos los 7 sacramentos, sobre todo la eucaristía. Segundo, corregir los abusos que Lutero criticaba: prohibió vender cargos de obispo, exigió que los obispos vivieran en su ciudad y ordenó crear seminarios para formar bien a los sacerdotes.
Para aplicar lo decidido en Trento surgieron nuevas órdenes religiosas, sobre todo la Compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola en 1540. Los jesuitas, sacerdotes muy preparados, abrieron colegios y universidades, fueron misioneros en América, Asia y África y consejeros de reyes. Otras órdenes como capuchinos y ursulinas se dedicaron a ayudar a pobres y educar niñas.
La Contrarreforma combinó persuasión y control. Para convencer usó el arte barroco: iglesias llenas de oro, esculturas que parecen moverse y pinturas dramáticas para emocionar y hacer sentir la presencia de Dios. Para disciplinar usó la Inquisición romana de 1542, tribunal para juzgar herejías, y el Índice de Libros Prohibidos, lista de libros que un católico no podía leer para frenar ideas protestantes.