Alomorfía: un morfema, varias formas
La alomorfía es el fenómeno morfológico por el cual un mismo morfema se realiza con formas distintas sin que cambie su significado. Aunque los morfemas son unidades abstractas —ideas que no se ven ni se oyen—, cada vez que aparecen en una palabra adoptan una forma concreta, audible y escribible, que es el morfo. Cuando un morfema tiene más de una forma posible, cada una de esas variantes recibe el nombre de alomorfo. Así, el morfema {plural}, que significa 'más de uno', se manifiesta como /-s/ en «gatos» y como /-es/ en «papeles»: dos alomorfos del mismo morfema.
Para entender bien el tema conviene distinguir tres piezas. El morfema es la unidad mínima con significado y se representa entre llaves: {plural}, {negación}. El morfo es su realización material, la forma que efectivamente se percibe, y se escribe entre barras: /-s/, /-es/, /in-/. El alomorfo es cada una de las formas alternativas que puede tomar un morfema determinado; podríamos pensar en ellos como los 'disfraces' que viste una misma idea según el contexto en que aparece.
Una forma intuitiva de visualizarlo es la analogía del actor: el morfema es la persona, que no cambia, mientras que los alomorfos son sus trajes, que sí cambian de una escena a otra. El actor sigue siendo el mismo, pero se adapta al entorno. En la lengua ocurre algo equivalente: la forma del morfema se ajusta al sonido que tiene al lado para que la palabra resulte más fácil y natural de pronunciar.
En español los casos más frecuentes de alomorfía son el morfema {plural}, que alterna entre /-s/ y /-es/ (gatos, papeles); el morfema {negación}, que presenta las variantes /in-/, /im-/, /i-/ e /ir-/ (inútil, imposible, ilegal, irreal); y ciertos lexemas, como el de 'poder', que alterna entre /pod-/ y /pued-/ (podemos, puedo). En todos los casos, las formas distintas comparten exactamente el mismo significado.
La causa de estas variaciones es el condicionamiento fonológico: el sonido vecino determina qué alomorfo se elige. Por ejemplo, ante la bilabial /p/ la /n/ de /in-/ se asimila y se convierte en /m/, de modo que decimos «im-ponible» → «imposible» en lugar de *inposible; ante /l/ la /n/ se pierde y aparece el alomorfo /i-/ en «i-legal» en lugar de *inlegal. No se trata de caprichos, sino de estrategias de comodidad articulatoria.
Para detectar alomorfos en un texto puede seguirse un procedimiento sencillo: primero se busca el significado común de dos palabras (ambas significan 'no + base'); después se separan sus partes (im + posible, i + legal); a continuación se comparan las formas obtenidas (/im-/ e /i-/); y finalmente se confirma que son variantes de un mismo morfema, identificando cuál es la forma base, que suele ser la más transparente y productiva, como /in-/ en «inútil». Con este método se puede analizar cualquier caso de alomorfía del español.