Clases de morfemas
Las clases de morfemas son las categorías en que se organizan las piezas mínimas con significado que componen las palabras del español. Un morfema es la parte más pequeña de una palabra que tiene significado y que ya no puede dividirse en fragmentos con significado propios. Toda palabra puede desarmarse en morfemas como un tren de juguete se desarma en locomotora y vagones: una pieza central que lleva la idea principal y otras que añaden información útil. Conocer estas clases permite analizar el vocabulario, ampliarlo con criterio y escribir con mayor precisión.
Existen dos grandes familias de morfemas. La primera es el morfema léxico o lexema, también llamado raíz, que aporta el significado base de la palabra: en «gatitos», la pieza «gat-» trae la idea de gato. La segunda familia es el morfema gramatical, que no contiene la idea principal, sino que acompaña al lexema para añadir detalles o para crear una palabra distinta. La relación puede expresarse con la fórmula: palabra = lexema + morfemas gramaticales. Normalmente cada palabra tiene un solo lexema, que puede aparecer en muchas palabras emparentadas: así «pan-» está en «pan», «panadero» y «panecillo».
Los morfemas gramaticales se subdividen en dos grupos. Los morfemas derivativos crean palabras nuevas con otro significado o de otra clase gramatical; según su posición respecto al lexema reciben el nombre de prefijos (van delante: «des-» en «deshacer»), sufijos (van detrás: «-ero» en «panadero») e interfijos (son elementos de unión sin significado claro, como la «-c-» de «panecillo»). Un truco sencillo para reconocerlos es comprobar si al quitar la pieza queda otra palabra válida pero distinta: «armar» y «desarmar» son palabras diferentes.
Los morfemas flexivos, en cambio, no crean palabras nuevas: solo cambian la forma de la palabra para que encaje en la oración, marcando accidentes gramaticales, es decir, cambios obligatorios de forma según el contexto. Van siempre al final, después de los derivativos. Los flexivos nominales aparecen en nombres, adjetivos y artículos e indican género y número («niñ-a-s», «gat-o-s»). Los flexivos verbales aparecen en verbos e indican persona, número, tiempo, modo y aspecto; suelen venir agrupados en un solo bloque llamado amalgama, como «-amos» de «cantamos», que funde en una terminación varios significados simultáneos.
El análisis completo se practica descomponiendo palabras en todas sus piezas y clasificándolas. En «desorganizados» encontramos «des-» (prefijo derivativo, crea el opuesto), «organ-» (lexema, idea de organizar), «-iz-» (sufijo derivativo verbalizante), «-ad-» (sufijo derivativo que forma el participio), «-o-» (flexivo de género masculino) y «-s» (flexivo de número plural). El orden habitual de las piezas es prefijo + lexema + sufijo + flexivo, lo que permite leer la estructura interna de cualquier palabra con claridad y seguridad.