Acentuación diacrítica: la tilde que separa gemelos
La acentuación diacrítica es un uso especial de la tilde cuya única función es distinguir palabras que se escriben igual pero significan cosas distintas. No sigue las reglas de palabras agudas, graves y esdrújulas; es una excepción que se aplica siempre en una lista cerrada y pequeña de palabras, por lo que no se pueden inventar tildes nuevas. Su función es puramente de significado: la tilde no cambia la pronunciación, solo indica cuál de las dos palabras gemelas aparece en la oración.
Para entenderla conviene compararla con dos gemelos idénticos a los que se les ponen pulseras de distinto color para no confundirlos. La tilde diacrítica es esa pulsera. La distinción se apoya en el contraste entre palabra tónica y palabra átona. La palabra tónica suena fuerte, tiene sentido por sí sola y puede aparecer sola en la oración, como él, tú, mí, sí, sé, dé, té o más. La palabra átona suena suave, se apoya en otras palabras y carece de fuerza de voz propia, como el, tu, mi, si, se, de, te o mas. La regla de oro es sencilla: la tilde se coloca solo en la palabra fuerte y tónica; la versión suave y átona siempre va sin tilde. Matemáticamente, el contraste se expresa como F tónica mayor que F átona: una suena fuerte y la otra, suave y de apoyo.
El procedimiento práctico se resume en tres pasos. Primero, se buscan los posibles gemelos de la oración: todas aquellas palabras cortas que también existen sin tilde con otro significado. Segundo, se analiza una por una preguntando qué función cumple: si es fuerte y principal o suave y de apoyo. Tercero, se acentúa únicamente la versión tónica y se deja sin tilde la átona. Una comprobación infalible consiste en tapar la palabra y ver si la versión con tilde sigue teniendo sentido por sí sola, mientras que la versión sin tilde necesita una palabra al lado. Aplicado a la oración Él quiere que le dé más té, el análisis es: Él es pronombre tónico y se acentúa; que solo enlaza y es átono, por lo que va sin tilde; dé proviene del verbo dar y es acción tónica, opuesta a la preposición de; más indica cantidad y es adverbio tónico, opuesto a mas con sentido de pero; té es la bebida, sustantivo tónico, opuesto al pronombre te.
Además de los monosílabos gemelos, existe el grupo de interrogativos y exclamativos. Llevan tilde cuando preguntan o exclaman, incluso en preguntas indirectas: qué, quién, cuál, cómo, dónde, cuándo, cuánto y por qué. No llevan tilde cuando solo explican o enlazan ideas: que, quien, cual, como, donde, cuando, cuanto y porque. Así, ¿Qué quieres? se distingue de Dime que quieres.
Finalmente, hay dos trampas frecuentes. Desde 2011, solo y los demostrativos este, ese, aquel, esto, eso y aquello nunca llevan tilde, ni siquiera para evitar confusiones; antes se escribía sólo, éste o aquél. El caso de aún y aun sí es diacrático: aún lleva tilde cuando significa todavía y se percibe en dos golpes de voz (aún no llega), mientras que aun va sin tilde cuando significa incluso o hasta y suena en un solo golpe (aun los cansados siguieron). En resumen: la tilde diacrítica distingue significados, se pone solo en la palabra tónica, se limita a una lista cerrada de monosílabos e interrogativos-exclamativos, y excluye a solo y a los demostrativos.