Corriente eléctrica
La corriente eléctrica es el movimiento ordenado de cargas eléctricas dentro de un material conductor. En los metales, las cargas que se desplazan son los electrones, partículas de carga negativa que atraviesan el cable cuando existe una fuerza que los empuja. Si ese movimiento es continuo y ordenado, decimos que por el material circula corriente eléctrica; si las cargas se mueven en desorden, no hay corriente aunque existan cargas.
Una forma muy intuitiva de entenderla es imaginar una manguera llena de agua: el agua representa a las cargas, la manguera al conductor, el caudal a la intensidad de la corriente y la bomba de agua a la pila o batería. Abrir el grifo equivale a cerrar el interruptor del circuito, y cortar la manguera equivale a interrumpir el circuito. Esta analogía ayuda a visualizar conceptos como la intensidad, la continuidad del flujo y la necesidad de una fuente que impulse las cargas.
La magnitud que mide la corriente es la intensidad (I), definida como la carga que atraviesa una sección del conductor en cada unidad de tiempo: I = ΔQ/Δt. Su unidad en el Sistema Internacional es el amperio (A), y 1 A equivale a 1 C/s, es decir, un culombio de carga por segundo. Como cada electrón aporta solo 1,6×10⁻¹⁹ C, un culombio equivale aproximadamente a 6,25×10¹⁸ electrones, una cantidad enorme que explica por qué el flujo de cargas resulta apreciable.
Para que exista corriente se necesitan dos condiciones: cargas móviles (lo que exige un material conductor o semiconductor) y una diferencia de potencial que las empuje. El generador —pila, batería o red eléctrica— establece esa diferencia de potencial y crea un campo eléctrico dentro del conductor que ordena el movimiento de las cargas. La relación entre tensión, corriente y resistencia se resume en la ley de Ohm (U = R·I), que indica cuánta corriente puede circular por un material.
Conviene distinguir el sentido convencional de la corriente —del polo positivo al negativo, por acuerdo histórico— del movimiento real de los electrones en los cables metálicos, que va del polo negativo al positivo. Ambas descripciones dan el mismo valor de I; solo cambia la dirección que se dibuja en el esquema. Finalmente, la corriente se clasifica en continua (CC), cuando mantiene siempre el mismo sentido y valor, típica de pilas y baterías; y alterna (CA), cuando cambia de sentido periódicamente, como la corriente de los enchufes domésticos, que en muchos países lo hace 50 o 60 veces por segundo. Magnitudes adicionales como la corriente media e instantánea, la densidad de corriente (J = I/A) y la velocidad de arrastre (I = n·q·A·v_d) permiten describir con más detalle cómo circulan las cargas por un conductor.