Instrumentos de política monetaria
Los instrumentos de política monetaria son las herramientas concretas con las que el banco central controla la cantidad de dinero y las tasas de interés de una economía. El banco central es el banco de los bancos y la única institución que puede emitir dinero; por eso, cuando decide actuar, todo el sistema financiero responde. Estas herramientas son pocas pero muy potentes: permiten decidir si la economía recibe más dinero (política expansiva) o menos dinero (política restrictiva). Es fundamental no confundir el objetivo con el instrumento: la meta es la magnitud que se quiere alcanzar, por ejemplo una inflación de 2 %, mientras que el instrumento es el botón exacto que se aprieta para acercarse a esa meta, como subir la tasa de referencia o vender bonos.
Los tres instrumentos principales son el encaje bancario, la tasa de interés de referencia y las operaciones de mercado abierto. El encaje bancario es el porcentaje de cada depósito que los bancos comerciales deben guardar en el banco central y que no pueden prestar: si se calcula como R = r × D, subir r obliga a guardar más y prestar menos (restrictiva), y bajar r libera reservas para el crédito (expansiva). Es un instrumento muy potente pero brusco, por eso se usa con cautela. La tasa de interés de referencia es la tasa que fija el banco central y que guía el costo del dinero en toda la economía: subirla encarece pedir prestado y frena inversión y consumo (restrictiva), bajarla abarata el crédito y estímula la actividad (expansiva); la inversión responde de forma inversa a la tasa según I = I0 − b·i. Las operaciones de mercado abierto consisten en la compra y venta de títulos del gobierno entre el banco central y los bancos: comprar bonos inyecta dinero recién creado (expansiva) y vender bonos retira reservas de circulación (restrictiva); son el instrumento más usado por ser rápidas, de monto preciso y totalmente reversibles.
Existen además instrumentos auxiliares de uso menos frecuente: las facilidades de liquidez o redescuento, con las que el banco central actúa como prestamista de última instancia a una tasa penalizadora; la intervención cambiaria, que consiste en comprar o vender divisas para influir en el tipo de cambio y en la cantidad de dinero local; los instrumentos selectivos, como el encaje diferenciado o los límites de crédito, que dirigen el crédito hacia sectores concretos; la comunicación y la orientación futura (forward guidance), que sin mover dinero hoy cambian las decisiones de hoy al anunciar por adelantado las acciones futuras; y la persuasión moral, que pide a los bancos ciertos comportamientos sin obligarlos legalmente.
Todos los instrumentos llegan a la economía real por la misma cadena: primero alteran las reservas y la liquidez del sistema, luego cambian la tasa de interés, después se modifica el crédito, la inversión y el consumo, y finalmente se reflejan en la producción y los precios. La base monetaria MB = E + R es el dinero que crea directamente el banco central, y el multiplicador monetario m indica cuántas veces se multiplica esa base para obtener la oferta de dinero total M = m × MB; en su versión simple m = 1/r, de modo que bajar el encaje aumenta el multiplicador. Regla práctica: para frenar la inflación el banco central cierra el grifo del dinero, y para reactivar la economía lo abre.