Equilibrio térmico
El equilibrio térmico es la situación que se alcanza cuando dos o más cuerpos que están en contacto térmico y tienen temperaturas distintas intercambian calor hasta igualar sus temperaturas. En ese punto el flujo neto de calor se detiene y ya no hay más transferencia entre ellos, aunque sigan en contacto. La clave conceptual es que el calor no es una propiedad que un cuerpo posea, sino energía en tránsito: siempre viaja del cuerpo más caliente al más frío, nunca al revés, y solo existe mientras ocurre la transferencia.
Para entender bien el tema conviene dominar algunas palabras: temperatura (medida de la agitación promedio de las partículas), calor (energía transferida por diferencia de temperatura, en julios o calorías), contacto térmico (posibilidad de intercambiar calor) y sistema aislado (conjunto que no intercambia calor con el exterior). Un ejemplo cotidiano es el café que se deja sobre la mesa: cede calor al aire hasta llegar a la temperatura ambiente y entonces se detiene el enfriamiento. Una analogía útil es la de dos depósitos de agua unidos: el agua fluye hasta igualar niveles, igual que el calor fluye hasta igualar temperaturas.
La ley cero de la termodinámica formaliza esta idea: si A y B están cada uno en equilibrio térmico con un tercer cuerpo C, entonces A y B están en equilibrio térmico entre sí. Este principio, aparentemente obvio, es lo que permite usar termómetros, que actúan como el cuerpo C: se ponen en contacto con el sistema, esperan a llegar al equilibrio y entonces marcan su temperatura.
En cuanto al cálculo, cuando un cuerpo cambia de temperatura sin cambiar de estado, el calor intercambiado es Q = m·c·ΔT, donde c es el calor específico de la sustancia. Si el sistema es aislado, la energía se conserva y la suma de todos los calores es cero: ΣQ = 0. Esto permite deducir la temperatura de equilibrio de dos cuerpos: Te = (m1·c1·T1 + m2·c2·T2)/(m1·c1 + m2·c2), que es un promedio ponderado por el producto m·c. Como consecuencia, Te siempre queda entre las temperaturas iniciales y se acerca más a la del cuerpo con mayor m·c. Dominar esta ecuación y verificar los resultados es la habilidad central que se evalúa en problemas sobre equilibrio térmico.