El verbo: estructura, accidentes y clasificación
El verbo es la palabra que expresa acciones (correr), estados (estar) o procesos (crecer). Funciona como núcleo del predicado, es decir, es la palabra más importante de lo que se dice sobre el sujeto. Se parece al motor de un auto: sin él, la oración no funciona. Compara 'Mañana, en la playa, con mis amigos...' con 'Mañana jugaremos en la playa con mis amigos'. Solo la segunda es una oración completa. El verbo se describe desde tres puntos de vista. Por su significado (semántico), expresa acción, estado o proceso. Por su forma (morfológico), varía en persona, número, tiempo, modo, aspecto y voz. Por su función (sintáctico), es el núcleo del predicado.
Un verbo conjugado tiene dos partes. El lexema o raíz lleva el significado y normalmente no cambia; por ejemplo, 'cant-' en 'cantábamos'. La desinencia es la parte final que cambia y aporta la información gramatical. Incluye la vocal temática (-a-, -e-, -i-) y los morfemas flexivos, que indican tiempo, modo, aspecto, persona y número. Según la terminación de su infinitivo, todo verbo pertenece a una de tres conjugaciones: primera (-ar, como amar), segunda (-er, como temer) o tercera (-ir, como partir).
Los accidentes gramaticales son los cambios de forma que dan información. La persona indica quién realiza la acción: primera, segunda o tercera. Conviene recordar que 'usted' y 'ustedes' se conjugan en tercera persona. El número puede ser singular o plural. El tiempo ubica la acción en presente, pasado o futuro. Los tiempos pueden ser simples (comí) o compuestos, formados con 'haber' más participio (he comido). El modo muestra la actitud del hablante: el indicativo presenta hechos reales, el subjuntivo expresa deseo, duda o posibilidad, y el imperativo expresa órdenes o ruegos. En los exámenes se usan también los nombres de Andrés Bello para los tiempos del indicativo: copretérito (cantaba), pretérito (canté) y pospretérito (cantaría). El aspecto es perfectivo cuando la acción está concluida: lo tienen el pretérito perfecto simple y todos los tiempos compuestos. Es imperfectivo cuando la acción se ve en su desarrollo: lo tienen los demás tiempos simples. La voz puede ser activa (el sujeto realiza la acción), pasiva (el sujeto recibe la acción; se forma con 'ser' más participio) o pasiva refleja (con 'se' y sentido pasivo, como en 'Se venden casas').
Los verboides o formas no personales no indican persona ni número. Además, cumplen funciones propias de otras clases de palabras. El infinitivo (-ar, -er, -ir) actúa como sustantivo: 'Leer es divertido'. El gerundio (-ando, -iendo) actúa como adverbio: 'Llegó corriendo'. El participio (-ado, -ido, o formas irregulares como hecho, dicho o escrito) actúa como adjetivo: 'La puerta cerrada'.
Los verbos se clasifican según varios criterios. Por su función, pueden ser copulativos o predicativos. Los copulativos (ser, estar, parecer) unen al sujeto con un atributo. Los predicativos tienen significado pleno y se dividen en transitivos, que llevan objeto directo, e intransitivos, que no lo llevan. Para reconocer el objeto directo, se pregunta '¿qué?' o '¿a quién?' al verbo y se reemplaza la respuesta por lo, la, los o las. Por su conjugación, los verbos son regulares, irregulares (cuento, tuve, fui), defectivos (soler, abolir, atañer) o impersonales. Los impersonales (llover, nevar, amanecer, 'haber' existencial) se usan solo en tercera persona singular: se dice 'hubo fiestas', nunca 'hubieron fiestas'. Por su estructura, pueden ser pronominales (arrepentirse), reflexivos (Ella se peina) o recíprocos (Ellos se abrazaron). Los auxiliares, como haber, ser o 'ir a', pierden su significado propio. Sirven para formar tiempos compuestos, la voz pasiva o perífrasis.
Para analizar un verbo se siguen estos pasos: identificar el infinitivo, determinar la conjugación, separar lexema y desinencia, leer los accidentes gramaticales y clasificar el verbo. Por ejemplo, 'comeríamos' viene de 'comer', de la segunda conjugación. Está en primera persona plural, en condicional simple (pospretérito) del modo indicativo, con aspecto imperfectivo y voz activa. Es un verbo predicativo transitivo ('la comeríamos') y regular.