Parasíntesis: la formación de palabras en un solo paso
La parasíntesis es uno de los procedimientos de formación de palabras de la lengua española. Consiste en crear una palabra nueva añadiendo simultáneamente dos afijos a una base léxica: un prefijo, que se coloca delante, y un sufijo, que se coloca detrás. Lo más importante de este proceso es que los dos afijos no se añaden por pasos sucesivos, sino en una única operación. Ninguno de los dos funciona por separado: necesitan el otro para dar el significado final, de modo que forman una unidad inseparable.
Para comprender bien el concepto conviene partir de sus piezas. Un afijo es un fragmento de palabra que se une a una base para modificar su significado o su función gramatical y que nunca aparece solo. El afijo antepuesto se llama prefijo (en-, em-, a-, des-) y el pospuesto, sufijo (-ecer, -ar, -ado, -ear). La base es la parte central de la palabra, la que aporta el significado básico (viejo, papel, alma, pared), y no siempre es una palabra independiente del español.
La estructura de una palabra parasintética puede representarse como prefijo + base + sufijo. Una analogía útil es la del sándwich: la base es el relleno y los dos afijos son las rebanadas de pan, que se colocan al mismo tiempo para que exista el sándwich. Si quitas una rebanada no obtienes un sándwich más pequeño, sino otra cosa o nada. Del mismo modo, si quitas el prefijo o el sufijo de una palabra parasintética no queda una forma intermedia válida en español.
Esa idea da lugar a la prueba decisiva para reconocer la parasíntesis: intentar formar la palabra con prefijo + base y con base + sufijo y comprobar si alguna de las dos formas intermedias existe realmente en español con el sentido que se busca. Si ninguna de las dos existe, se trata de parasíntesis. Si una de ellas sí existe, la palabra se formó en dos pasos y no es parasintética. Por ejemplo, en envejecer no existen ni *enveje ni *viejecer, por lo que es parasintética (en- + viejo + -ecer). En cambio, reorganizar parte de organizar, que sí existe, por lo que es prefijación sobre una palabra ya formada.
Existen esquemas productivos frecuentes: en- + adjetivo + -ecer ('llegar a ser X': envejecer, embravecer, ensombrecer); em-/en- + sustantivo + -ar ('meter o poner en X': empapelar, emparedar, embolsar); a- + sustantivo + -ecer ('llegar a ser X': anochecer, atardecer); a- + sustantivo + -ear ('hacer algo con X': apedrear); y des- + sustantivo + -ado ('sin X': desalmado). Además, el significado del conjunto suele incluir una idea de cambio de estado o de entrada en una situación que no está en ninguna de las piezas por separado, y con frecuencia la palabra cambia de categoría gramatical respecto a la base.
Los errores más comunes consisten en creer que toda palabra con dos afijos es parasintética, omitir la prueba de las formas intermedias, confundir la base con una palabra completa independiente o perder de vista el matiz de cambio de estado. Conviene recordar que lo decisivo no es la cantidad de afijos, sino que los dos se hayan añadido en un solo paso, algo que solo puede confirmarse comprobando la inexistencia de las formas intermedias.